IA y Open Finance: el nuevo estándar de la experiencia financiera

La forma en que gestionamos nuestro dinero está cambiando. Lo que antes requería tiempo, atención y múltiples plataformas, hoy puede resolverse en segundos gracias a la inteligencia artificial y al Open Finance. Esta combinación está redefiniendo la experiencia financiera en América Latina y plantea un nuevo estándar: servicios más ágiles, seguros y centrados en el usuario.
Asistentes inteligentes en acción
Imaginemos a Carla, que hasta hace poco debía ingresar en tres apps distintas para revisar saldos, pagos y gastos. Hoy, con un asistente de IA conectado vía Open Finance, Carla autoriza una sola vez el acceso a sus cuentas y recibe en segundos un panorama consolidado de su situación financiera. El asistente analiza consumos, sugiere límites de gasto, alerta sobre vencimientos e incluso ejecuta órdenes como transferir dinero o ajustar presupuestos, todo mediante lenguaje natural.
Este tipo de experiencia no solo simplifica la gestión de finanzas personales, sino que eleva el estándar de lo que los usuarios esperan de un servicio financiero digital.
Seguridad: condición necesaria
La confianza es el primer habilitador de este modelo. Open Finance se basa en estándares que garantizan que el usuario nunca comparta sus credenciales. En su lugar, se emiten tokens temporales después de autenticaciones robustas (contraseña, segundo factor, biometría). Estos tokens definen exactamente qué puede hacer el asistente y por cuánto tiempo.
Protocolos como OAuth 2.0, OpenID Connect (OIDC) y FAPI permiten implementar flujos seguros de autenticación, autorización y manejo de datos sensibles, alineados con las prácticas globales del sector financiero.
MCP: el puente entre IA, Open Finance y ledger
La clave para que la IA no se quede en una capa superficial es la conexión confiable con las plataformas de Open Finance y con el ledger. Esa conexión se logra a través de MCP (Model Context Protocol), un estándar emergente que permite a los agentes de IA interactuar con servicios externos de manera segura, estructurada y auditada.
Gracias a MCP, un asistente puede, por ejemplo, solicitar saldos a una API bancaria o registrar un movimiento contable en un ledger como Formance, sin necesidad de credenciales expuestas ni integraciones ad-hoc. MCP actúa como la “carretera” que traduce la intención del usuario en operaciones financieras trazables.
La infraestructura invisible: ledger y modularidad
Cada acción del asistente —desde crear un presupuesto hasta enviar una transferencia— se traduce en un movimiento contable. Un ledger especializado asegura que esas operaciones queden registradas de forma clara y confiable. Adoptar desde el inicio herramientas como Formance reduce riesgos de duplicaciones o inconsistencias y habilita auditorías más simples. Dicho de otra manera: sin ledger, la IA corre el riesgo de basarse en datos incorrectos; con ledger y MCP, se convierte en una palanca real de escalabilidad.
El otro pilar es la arquitectura modular. En un entorno regulatorio y tecnológico cambiante como el de LATAM, las fintechs necesitan infraestructuras flexibles que permitan integrar nuevos componentes —como autenticación biométrica o reportes regulatorios— sin rediseñar todo el sistema. MCP también juega un rol aquí: facilita que los agentes de IA se conecten y desconecten de distintos módulos sin fricción, manteniendo la trazabilidad.
Innovar con criterio
La implementación de asistentes inteligentes también exige una cultura de aprendizaje continuo. No basta con incorporar la última tecnología: se necesitan equipos que comprendan marcos regulatorios, trabajen con principios de privacidad y cuestionen los sesgos de los modelos.
Hackathons, certificaciones y alianzas académicas son parte del músculo necesario para operar en un sector donde cada decisión impacta en la vida de millones de personas.
Coopetencia: un nuevo equilibrio
Open Finance también está transformando la relación entre bancos y fintechs. Cada vez más vemos modelos de “coopetencia”: cooperar en infraestructura y competir en experiencia. Los bancos aportan escala y cumplimiento; las fintechs, agilidad e innovación. MCP, al estandarizar las conexiones, facilita que ambos mundos trabajen juntos sin fricciones.
Conclusión
La convergencia de IA, Open Finance y MCP está habilitando experiencias financieras que hace pocos años parecían imposibles. Pero para aprovechar este nuevo estándar, las fintechs deben invertir en tres frentes: seguridad robusta, infraestructura contable sólida y arquitecturas modulares.
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